lunes, 7 de agosto de 2017

En la salud y en la enfermedad

























“A lot was said about this, but in the end we played some music...”
 
"La música es sólo música* y no se debe mezclar con la política o cualquier otra cosa que no sea Música". Ese tipo de escapismo, ciertamente infantil, egoísta, cínico y reduccionista, de quienes sólo se atienden a sí mismos, a sus propios intereses crematísticos, es una huida que carece de fundamentación lógica.
El arte que asimila su inutilidad, su distancia del resto del corpus social prescinde de verosimilitud, de credibilidad colectiva, no tanto de la que demandaban las cohercitivas instituciones soviéticas como la que comprende una dimensión personal y coherente del "compromiso".

El artista, como se puede insinuar en algunos medios, no es un crío inocente al que no se debe molestar con cuestiones mundanas… como si fuera un discapacitado social excéntrico que se tiene que dedicar a lo suyo y no pensar demasiado... Los mitos y excusas de un romanticismo muy mal digerido.

¿De qué sirve componer, escribir, pintar, fotografiar o filmar una propuesta que aborda las desigualdades sociales, la injusticia de una vida despiadada, el desarrollo incontrolado de un sistema neo-capitalista aniquilador, si tu meta-lenguaje te pone en evidencia, si en la oportunidad de navegar contra el viento te dejas llevar por él? Un castillo hecho cenizas, la nada insustancial.

* Entiéndase como cualquier manifestación artística.
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