domingo, 29 de septiembre de 2019

Proxémicas

“De kleine houthakker”. 1989. Leidsebosje. Amsterdam. 2019





















«La única forma de conocer a una persona es amarla sin esperanza». Walter Benjamin.

El espacio. El frío anillo enquistado en el dedo. Un iceberg donde una densa invisibilidad protege la materia oscura inabarcable. En los terrenos de lo omitido, lo no verbalizado, amplio espectro de información nonata, el smog que pone en práctica la imposibilidad, la inviabilidad del re-cordis. Más cerca del pragmatismo filosófico que del derrotismo. Space (I believe in).

La distancia. La venganza de la distancia, ese espacio inconmensurable que determina el olvido. Probable consecuencia de la hiperproducción de estímulos, la saturada recepción de información o el instantáneo feedback empático: efectos paradójicos neutralizadores de los afectos. Acaso la inmediatez acorta los tiempos y tiende a imposibilitar lo trascendente. El extravío de la reflexión. Prudencia que cae en el olvido, amnesia anémica estéril. Soledad, es criatura primorosa que no sabe que es hermosa. Distance equals rate times time.

Ni los espacios ni las distancias son proverbialmente definitorios. Tampoco el tiempo. A pesar de la facilidad en cómo se termina siendo presa de los pasados infortunios, está el individuo y el uso de la razón, el arma demoledora de lo razonable frente al desánimo, el determinismo fatalista, el completo disparate. Senza-te. Como dijera Marcuse, “La razón es subversiva”, e insólita en estos tiempos.

martes, 24 de septiembre de 2019

Verdwijnen

Andrei Tarkovsky. Eye Filmmuseum. Amsterdam. 2019

La casa está ardiendo, se consume en llamas. Los restos de un armazón apolillado, envejecido por el lastre del tiempo mal empleado, ennegrecido por una humedad in-filtrada hasta el corazón de la estructura de la madera.
Se consume en su propia decrepitud. Detritus de una acumulada negligencia perpetuada en el tiempo. Lo que otrora fuera un refugio contra la miseria humana, las paredes de un nido cultural a prueba de ignominia y decepción, lo que se convino en construir con el sabor elemental de los afectos, los buenos afectos, ahora se declara insolvente, el aciago destino de cualquier asociación contractual.

Pero este fuego, llamarada nueva deslumbrante, es un fuego purificador necesario que finiquita la rémora del recuerdo y determina, a pesar del permanente olor a chamusquina en la ropa usada, la posibilidad de una civilización, de una relación factual civilizada que construye su reino sobre los restos de la decadencia, como flores esplendorosas que surgen del compost.

La vivienda se extingue a modo de una gesamtkunstwerk. El vivir habitable, des-habitado queda reducido a polvo sin ángel. Y tan siquiera, por efecto de la perspectiva, en un enfoque Tarkovsky inesperado, se atisba a vislumbrar su reproducción a escala, fuera de encuadre. Esperanza de un germen que garantice la permanencia de la saga, la ilusión de un merecido futuro luminoso, en los avatares de un camino repleto de casuística, a lo Auster, y esforzadas causalidades. Rien ne va plus. Pura belleza vital.

viernes, 20 de septiembre de 2019

Woorden

La caja del diablo. Comunicación audiovisual. Amsterdam. 2019






















“Als niemand
luistert
naar niemand
vallen er doden
in plaats van
woorden”.
Jana Beranová

“Como nadie
escucha
a nadie
hay muertes
en lugar de
palabras”.

Tendría que haber dicho, tendría que haber actuado, tendría que haber pensado...
La vida está repleta de actos fallidos y la solución es evitar que se vuelvan a re-producir. Realimentar, reconvertir una energía nociva en el germen de la posibilidad.
Aceptar la negación como principio vital. Los ejercicios frustrados son la espoleta de unos generosos triunfos.

viernes, 13 de septiembre de 2019

Toxicosmos

Roman Polanski. “Repulsion”. 1965



















“True Love Will Find You in the End”.

El reversible mundo de la toxicidad, una generosa expansión de agentes perniciosos que alcanza abrigo en las (ajenas) zonas acomodadas y confortables de la sensatez, abriendo fisuras de incalculable coste emocional y efectos colaterales mentales. Sin víctima sana, lúcida y estable, la toxicidad se vuelve inocua, masturbatoria. Random Acts of Senseless Violence…

Lo negativo y pernicioso siempre ha gozado de sustanciosas condiciones de ventaja. Frente al difícil ejercicio de la cimentación, edificios edificantes, la populista y subyugante condición del mal. El antídoto, en las antípodas de la superchería esotérica, vendrá generado por la construcción cultural y la iluminación (libre de "iluminados") ilustrada. Como quiera que sea, del lado de la luz o del lado de lo infame, las afinidades electivas hablan sin mediar palabra, evocan el genocidio de los afectos. Culture for life, healthy life.


martes, 10 de septiembre de 2019

Tejedora

Antonio D. Resurrección. “Las telarañas. Rivadavia”. 2007/2019




















La escritura es una música silenciosa que rumia en tu cabeza y da ritmo al corazón.
Writing heartbeats will set us free.

domingo, 8 de septiembre de 2019

Ab-negado

Léos Carax. “Holy Motors”. 2012















«El problema no es que existan películas que no se entiendan: la peste de nuestro tiempo son las películas que se entienden demasiado, que subrayan y se sobreexplican, que matan toda ambigüedad». Jordi Costa.

«¿Qué es un hombre rebelde? Un hombre que dice no». Albert Camus.
«El verdadero héroe es el que se divierte solo». Charles Baudelaire.

Aunque la rebeldía, además de cosa mental, se explique (sin necesidad) mejor como una actitud constante vital, diaria, doméstica, que como una manifestación verbal o artística, bien es cierto que el hecho de explicitar y materializar fórmulas de expresión alternativas amplifican notablemente ante una audiencia, siempre necesaria, las convicciones programáticas del desacato. Do ut des. Un saludable pragmatismo efectivo, independiente. El heroico empeño de la absoluta, insobornable integridad. Vetusta excentricidad.

lunes, 2 de septiembre de 2019

Homeostático

Philippe Garrel. "La jalousie". 2013











































«Robert Walser amaba la vanidad, el fuego del verano y los botines femeninos, las casas iluminadas por el sol y las banderas ondeantes al viento. Pero la vanidad que él amaba nada tenía que ver con la ambición del éxito personal, sino con ese tipo de vanidad que es una tierna exhibición de lo mínimo y de lo fugaz.». Enrique Vila-Matas.

Cuando uno se olvida de sí mismo, de las contingencias y presiones que el orden social pretende imponer y adquiere esa trascendencia tan necesaria para despejar lo accesorio, retener lo verdaderamente valioso, lo verdaderamente hermoso. Como unas manos vacías por las que corre el aire, un libro en blanco sin mácula, una escultura hueca, contenedor desprovisto, un filme velado, fade to white, una composición sonora con un eterno silencio prolongado. Hasta la negación del propio procedimiento da pábulo a un oxigeno liberador de inexplicable relevancia. La tremenda vitalidad del sordo aullido de la libertad de la vida real. Sonrío.