sábado, 5 de diciembre de 2020

Mi pálido rostro

 
Chantal Akerman. “Les rendez-vous d'Anna”. 1978

“… Ton âme est bleue, mon visage est pâle
Je n'te ferai jamais aucun mal
Pas autant que tu m'en as fait
Comme je t'aimais, je t'aimais
Le fond de l'eau est sale
On vit des moments tellement banals
Ton âme est bleue, mon visage est pâle
Comme la rosée sur ses pétales
Ni comptant, ni Paypal…”

Glauca expresión de la impavidez, de una sorpresa albina, de un eterno desencuentro con la realidad y sus numerosos adláteres. La vida comprendía eso, la no-comprensión completa, pero es cierto que se supera day by day. El pasmo de un tedioso blanco domingo de invierno, alba tristesse de un asombro en diferido, de aniversarios abandonados, como engranajes de viejos transatlánticos que, lejos de colisionar, arrasan con todo lo que queda bajo sus faldas… “Oh baby here comes the fear again, The end is near again… “.

La desorientación existencialista de quien ya no tiene nada que ofrecer, completamente vacío. Nada que conmemorar, ningún sentimiento que albergar, ningún deseo que alimentar, ni hacia el pasado ni hacia el presente. Ese estupor ingrávido de Anna/Chantal en el que (mal) habitan(mos). Para los que tienen sangre, ella la hiela. Se trata de un amplio malestar cultural insoslayable. Vivimos tiempos tremendamente banales, sí.
“… Ton âme est bleue, mon visage est pâle, Je n'te ferai jamais aucun mal, Pas autant que tu m'en as fait, Mais comme je t'aimais, je t'aimais…”

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