miércoles, 30 de junio de 2010

El talismán

















Claude Monet. "Les coquelicots". 1873


Supongo que algo influyó ese cuadro de amapolas descolorido por el dorado sol gaditano, en aquellas eternas épocas estivales donde se proyectaban las futuras ilusiones, ajenas a la erosión cínica del maldito tiempo. No podemos menospreciar la adecuada insistencia "impresionista" del azar. Es oportuno recordarlo como equilibrio perfecto, recompensa a la vehemencia de quienes dirigen sus propios destinos. Impresiones al atardecer. Lucky man.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pues,en verdad,el cuadro se quedó sin el color de las amapolas,no por el sol,que nunca le dio,sino por la luminosidad que irradia el sol gaditano,que hiere las retinas.

Que el impresionismo te acompañe,y le dé luz y color a tu vida.

Buenas noches,y buena suerte.