viernes, 12 de junio de 2026

MOFO FOMO

 
Billy Wilder. “Ace in the Hole”. 1951

“Though I won't stop it from falling apart
Keep running around for you
Knees on the floor, bend a little bit more
Break the way that you want me to
I'll still be your entertainer
I'll still be your entertainer”

Olvídense de que el periodismo pretenda informar o aspirar a unos compromisos éticos de veracidad y neutralidad. El periodismo se dedica a triturar los hechos con la hiper-saturación redundante de la información a todas horas, en todos los medios, como de manera similar ha ejercitado la radio desde siempre, transmitiendo múltiples informaciones en pocos minutos a velocidades incomprensibles para una oportuna aprehensión. Te intentarán vender el elixir de la profundidad, la objetividad y el análisis sosegado, pero detrás de ese simulacro únicamente existen ambiciones de ratings, shares sobre los que paradójicamente todos son “líderes de audiencia”.

Da igual que se trate de Zaparratero, su chanta-dad, Isreal, Mob-rentino, el ubicuo naranjito, la fontanera progresista, el worst-bunny, los Kitchen run, las olas de calor negacionista, la IDA, la Rodalía moderna o la cruzada con Irán. Para ellos sólo se trata de pingües oportunidades con las que aumentar los índices de audiencia y generan beneficios.
La incesante hiper-producción turbo-capitalista de insensibilización anómica que no hace más que alimentar y mantener a muchos de estos monstruos mediáticos, aunque sean criticados con recurrencia.

Los profesionales de la información, a buen criterio corsarios, no precisan de audiencias intelectuales reflexivas, precisan de espectadores que sacien su avidez de drama y show de manera permanente, infinita. Y esto es aplicable a ese periodismo amarillista que tanto seguimiento procesa como también a ese otro periodismo pretenciosamente objetivo y trascendental de aspiraciones progresistas.