martes, 1 de noviembre de 2016

Objetar





















Antonio D. Resurrección. Serie Los juegos. "L_ D_S_P_R_C__N". 2 piezas de 40 x 30 cm. Fotografía. 2005

Lo que hace realmente peligrosos a los artefactos no es su forma sino la filosofía que los sustentan.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Di-solvente

Antonio D. Resurrección. La disparition. "N_ct_rn_d_d #2". 100 x 50 cm. Fotografía. 2015













La ventaja del incuestionable proceso de inmaterialización, a través de la digitalización, es que ya disponemos de menos excusas para posponer dedicarnos al pensamiento, a no ser que no exista nada detrás de las formas que tanto refrendamos.

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viernes, 21 de octubre de 2016

Compensatoria

La caja del diablo. Comunicación audiovisual. Vejer de la Frontera. 2016



















Los que lloraron a quienes no lo merecían son incapaces de llorar a los que podrían merecerlo.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Aglomerado

Antonio D. Resurrección. "T_st_m_n__ #3". 40 X 40 cm. Fotografía. 2015





























El tiempo hace de las cosas (obras artísticas, canciones, objetos), de las ideas y hasta de las propias experiencias, un corpus homogéneo que basa su unidad en formar parte de un pasado difícilmente reversible.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Fools Gold


























La mímesis como supervivencia existencial banal. No damos un paso sin que nadie antes lo haya hecho. Ni una palabra, ni un gesto, ni indumentaria o estilismo, ni aficiones o filias. Cualquier hipotético acto de creación que no bebe de la connivencia de otros debe quedar al margen de la valoración colectiva. Rubicón infranqueable del espíritu de nuestro tiempo que adormece cualquier intento de singularizar la identidad, más allá del paradójico hecho de perseguir denodadamente, singularizar al individuo, desposeerlo de su identidad colectiva, hacerlo más vulnerable a la superestructura capitalista que taimadamente, a cambio, te ofrece una adecuada identificación en la que el grupo no se sienta, siquiera, amenazado.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Línea de fuga


Antonio D. Resurrección. Serie El Proceso. "Línea de fuga". 20 minutos. Vídeo-color. 2006

Como ya se propusiera en la serie Circular, el vídeo Línea de fuga establece un periplo genuinamente joyceano cuyo punto de partida es el mismo final, recorrido como vívida experiencia vital en el que se mezclan lo privado y lo público, una circularidad retroalimentadora y transformadora de lo mismo.

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martes, 13 de septiembre de 2016

Silencio ensordecedor

Andrzej Zulawski. "La femme publique". 1984

















“There’s an incredible longing for stillness”. Sarah Sze

Existe más allá del pudor de lo razonable, de la sensatez de cierta Ilustración que se fue progresivamente desvaneciendo en un periodo oscuro y regresivo de tintes genuinamente medievales. Esa quietud anestesiada, permanente estatuaria ciudadana, salada claridad. Nada que ver con aquella deriva lingüística que arrebató críticamente a la Razón el monopolio de lo verosímil.
Cuando lo reflexivo apenas supera el mero respirar y los compromisos éticos, morales se postergan en bucle, en el fondo de una fosa abisal. Una indiferencia aniquiladora que trasciende cualquier nihilismo pre-meditado proactivo. Es la indolencia retrógrada, involucionista del que rechaza la luz de la conciencia, a conciencia. El embrutecido resplandor condescendiente de un pueblo miserable.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Negli-gente


Douglas Trumbull. "Silent Running". 1972

Quedamos maravillados de los restos arqueológicos prehistóricos, los vestigios del origen de nuestra especie, nos fascina cualquier indicio que provenga de un futuro de Ciencia o de Ficción mientras descuidamos el presente, nuestro presente, de una manera alevosamente incomprensible.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Espectral


















Desde mi tower of song de preferencias cromáticas fielmente atonales, oscuras, nunca he sentido miedo de la expresión multicolor, precisamente por ello. No existe noche sin día, ni felicidad sin lamento, ni amor sin desprecio. De lo visible hacia lo invisible.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Clichés, bugs y glitches

La caja del diablo. Comunicación Audiovisual. París. 2015
















Cuesta creer en la responsabilidad exclusiva de los políticos, sin menoscabo de su incapacidad para ponerse de acuerdo y los diversos intereses privados, no siempre declarados o aclarados. Se trata más bien de una múltiple interconexión de factores que van más allá de la complementariedad, oposición o yuxtaposición que consuman la compleja situación actual. For example, no conviene olvidar que existe una (ir)responsabilidad civil cuando se subvierten los principios éticos y hasta democráticos del sistema, a modo de silencioso terrorismo sub-versivo, refrendando en las urnas gestiones sustentadas en la corrupción, el robo y la falsedad. El ciudadano acaba poniendo en jaque cualquier posibilidad de saludable redención y los mismos fundamentos democráticos con sus propios recursos. No conozco a ningún político que haya evidenciado esta situación. El cliente siempre tiene la razón, aunque resulte ser un auténtico (rechace imitaciones) anti-sistema.

martes, 30 de agosto de 2016

Incontables

La caja del diablo. Comunicación Audiovisual. Vejer de la Frontera. Cádiz. 2016



















Si somos muchos más que ellos por qué parecemos tan pocos.

viernes, 26 de agosto de 2016

Dinámica

Martello Tower. Sandycove. Ireland



















Por repetición de patrón, resulta un género en sí mismo. Gente transgresora que a la madurez les da por hacer versiones de Cole Porter, el jazz más amable o mamar del inagotable Tin Pan Alley. El discreto encanto de lo main.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Declina

Aki Kaurismäki. "Mies vailla menneisyyttä". 2002
















Si no nos indigna nuestra propia miseria, somos más miserables aún.

viernes, 22 de julio de 2016

Loló-lolololololó-loló



















De los que escuchan música como si fuera un muzak inconsciente, en esa sempiterna concepción del mundo artístico con un innegable sabor a desdén, el capricho frívolo que acompaña mis labores cotidianas o el overdosé de wick-end, ajenos a cuanto de mensaje pudiera tener el mensaje musical. La radiofórmula tiene mucha culpa de eso, un señuelo que se extiende hacia parajes hasta ahora remotos.

Gente que se saben al dedillo las letras, tararean al completo estribillos, aplauden los letales mensajes de alguna que otra banda o hasta identifican sus correosas letras sin pararse a pensar qué mensaje verdadero tienen. Gente que creen que el existencialismo o la amargura del crooner es un estado impostado difícil de creer o siquiera digno de ser cuestionado, valorado. Gente que colecciona canciones pacifistas, buenrollistas que anhelan un mundo mejor y poco o nada hacen por cambiarlo, votando justo a quienes propician lo contrario, porque para ellos la Música es un entretenimiento, una especie de anestesia social. Gente que visitan festivales de música porque es trending topic pero no se impregnan ni un octavo del contenido esencial musical. Más pendientes del selfie y de la constatación de que estuvieron allí. Gente que se obsesionan con el autógrafo pero que son incapaces de permanecer en silencio en un concierto, de respetar al creador y pagar por su creación.

Parece que, a través de este colectivo consumista, consumado y contumaz, hemos pasado de la ignorancia y el distanciamiento hacia lo cultural, a una proximidad falsaria tan inmediata que impide valorar lo artístico como una creación independiente, crítica, única frente a su objetualización mercantil.
El mediocre encanto de una burguesía podrida que se refleja a sí misma en su propia futilidad o el todos somos indies, que no independientes, de temporada.

domingo, 17 de julio de 2016

La marca















Quién se atrevería a imaginarlo otrora. Se ha masificado, estandarizado y vulgarizado tanto el tema del tatuaje, de nenes de once años a señoras golden age, que veo a alguien sin ninguno y me parece un extraordinario ejercicio de identidad difícil de superar. Algo que permanece intrínseco, permanente al fin y al cabo.

martes, 12 de julio de 2016

"Mi vida en el monte de los fantasmas"

JR. "Ellis". 2015. Music: WoodKid/Nils Frahm














"We are not facing a refugee crisis. We are facing a crisis because we do not embrace, we do not sympathise and we cannot give up fear. Art can encourage so I hope this project will help fight the fear in all of us". Robert de Niro

La historia se repite demasiadas veces, demasiadas como para no tratar de coincidir en que algún mecanismo yerra en su más esencial ineptitud.
La historia se repite, sí, y siempre tendemos a achacarle a las circunstancias, a los avatares del destino, a la ineptitud de los políticos y de los poderes fácticos, como si la sociedad no la construyeran todos y todas, como si nuestras decisiones electorales, activas o pasivas, no tuvieran importancia.
Esta es la historia de los que están a este lado, los que están al otro y los que se quedan en medio de la nada, la tierra de nadie en la que nadie parece preocuparse por ello.

Un día somos los protagonistas de la tragedia y no nos cansamos de reivindicar cuánto dolor portamos entonces, cuánto dolor atisbamos a recordar. Ese recuerdo parece no surtir efecto alguno cuando cambiamos los papeles y nos acomodamos en un supuesta era de bienestar social que se promociona como inextinguible.

Algo de esa itinerancia impuesta podemos ser capaces de imaginar, si tenemos una mínima voluntad sincera de empatía, más allá del donativo y de la lástima mediática momentánea.
Personas que dejan atrás sus hogares, sin tener la posibilidad de volver la mirada, con una sola maleta como aval. Personas que se atreven a cruzar mares y océanos con la amarga ilusión de encontrar un atisbo de esperanza en eso que suelen llamar "civilización" y que les es rechazado.
El proceso del desplazamiento, como una virulenta afección que trastorna nuestra idea de la orientación, la llegada a un mundo en el que nuestros sentidos dejan de ser hábiles: olores nuevos, sonidos nuevos, imágenes nuevas, espacios nuevos, idiomas diferentes, en los que lo novedoso, más que enriquecedor, resulta ser una amenaza, un muro infranqueable perceptivo. Miedo.

El frío gélido de un mundo inhóspito que nos mira con desdén y recelo. El mismo mundo que otrora fuera víctima y comparsa de las tragedias mundiales, ahora juega posicionado desde su patética altivez y arrogancia devolviendo aquel miedo, ninguneando al espejo que refleja su pasado.

¿Acaso parte de ellos no somos nosotros y nosotros somos parte de ellos?

https://www.youtube.com/watch?v=hqLFq7WOO0g
http://www.ellis-themovie.com/

lunes, 11 de julio de 2016

Otro

Antonio D. Resurrección. "Yo soy un otro". 100 x 80 cm. Fotografía. 2016






















"Yo soy un otro" supone otra vuelta de tuerca en la idea de enajenación o, si se prefiere, de desdoblamiento de identidad. La idea del "doppelganger" incluido en el propio personaje como asunción de las múltiples facetas de la personalidad sin los extremos de las patologías mentales.
"Yo soy un otro" no pretende vincularse con la famosa cita de Rimbaud que, por otro lado, se traduciría como "Yo es otro", sino más bien con el extrañamiento que el propio locus identitario provoca en determinados gentiles, ciudadanos. La sensación de no pertenecer y no querer ser asido culturalmente por una tierra que nos devuelve un parco y distorsionado reflejo de lo que somos.
Así el agua estancada de una piscina andaluza es incapaz de activar ese necesario movimiento reflexivo. En su lugar, la acumulación de detritus establece un paradójico mecanismo narcisista, afín al mito, que alimenta la líbido territorial como un éxito historicista ajena a cualquier progreso o sincronización con los signos de los tiempos actuales.

http://www.adresurreccion.com

Vintage

























Cuando el vintage asume el No future como huida hacia adelante. Perdón, hacia atrás...

viernes, 17 de junio de 2016

Sorpasso

Dino Risi. "Il sorpasso". 1962

















El verdadero sorpasso no se circunscribe a la competición, de competencia, entre uno y otro partido. El verdadero sorpasso reside en la modificación de actitud del ciudadano, ése acostumbrado a convivir en la falacia (el detritus diario con el que se ha procurado un cálido e hipócrita nido indolente), por la apuesta, el riesgo de la posibilidad de un cambio que dignifique nuestras vidas y las de los más desfavorecidos. Tal adelantamiento implica dejar de mirar a otra parte, implica abandonar ese pánico, tan burgués, a la novedad, el terror a soslayar el miserable statu quo cotidiano.
De ahí el inefable miedo que absorbe todo lo que de dignidad pueda poseer una persona porque ¿qué queda de nosotros cuando el conformismo aturde al conocimiento y damos por cierta la impostura de una realidad bochornosa? En definitiva, ¿qué queda de nosotros, de nuestro orgullo como individuos, cuando claudicamos ante la posibilidad de aspirar a un futuro distinto?

Valentía

Andréi Tarkovsky. "Offret". 1986
















Según sesudísimos y contrastados estudios, la gente está harta de los políticos, de la política y de ir a votar. Sinceramente, no sé qué titánico esfuerzo implica comprometerte con tu sociedad, con tu país, participar democráticamente en su desarrollo, pero da la sensación de que se interpreta a la ciudadanía como si fueran nenes pequeños protegidos en exceso, incapaces de responsabilizarse lo más mínimo, faltos de la más elemental autonomía ¿Lo son de verdad? Supongo que es lo que más interesa creer y así se promueve.
¿Es tan grave, tan doloroso soportar otras elecciones e ir a votar? ¿No resulta más gravoso mostrarse indolente o connivente con la corrupción o las estrategias políticas que destrozan los derechos más elementales democráticos? ¿De verdad creemos que refugiándonos en nuestras casas todo se aclarará? ¿Cabe aquí el "mientras no me toquen mis cuatro miserables cosas" como moneda "solidaria" y hasta insensata? ¿Falta vehemencia en nuestra vida cotidiana? Mal asunto, mal asunto.
El axioma que Anguita repite en su habitual discurrir reflexivo es una prueba evidente en el análisis del pelaje de los españoles. Él nunca ha pretendido solucionar(les) los problemas, él siempre ha aspirado a ayudarles para que ellos mismos participen en solventarlos y es precisamente este detalle el que muchos parecen desdeñar. La responsabilidad es un vector de doble dirección y, al fin y al cabo, como decía Montand, "Aunque no te ocupes de la política, ella se ocupará de ti". Para la Democracia, como para cualquier detalle de la vida, hay que estar preparado (o prepararse) y tener la tenacidad de una experiencia vital auténtica, completa. Sean valientes.