miércoles, 12 de septiembre de 2012

Doloso

David Cronenberg. "A Dangerous Method". 2011


















Los marcos legales de toda relación causal son el resentimiento, la desconfianza y la prepotencia. Un inmenso torrente de diversos orígenes que se aglutinan en el ambiguo delta crepuscular, entreverándose puras aguas cristalinas con ramajes, turba y lodazales de diversa procedencia. En concordancia con los factores de riesgo, el vínculo termina convirtiéndose en una deriva de corrientes alternas, corrientes continuas, diferentes tensiones propiciatorias del permanente desencuentro entre lo legítimo y lo accesorio.
Se posterga el momento de la ética porque según nuestro instinto más inconfesable, nunca es el momento adecuado para aplicarla. De esta manera, la religión prolonga, en su beneficio, la agonía que el hombre tiende a eludir por una inercia pragmática, rayana en el inconsciente animal.
Quizás nunca hubiera intención alguna de gestación de convicciones dado que, mientras permaneciera la posibilidad, quedábamos indemnes ante la lasa ley de nuestros ojos.
En aquellos vertidos emanados se acaban fomentando juicios de valor, de cara a la galería (sin público no hay fantasía), que posteriormente reclamarán daños y perjuicios, merced a las acciones que nos desvelan. La evidencia siempre tuvo malos aliados.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Líquido viscoso

Steve McQueen. "Shame". 2011















Deambula en un mar de discordancias, abonado a lo concreto, ajeno al rumor persistente de la sospecha, dándole la espalda al evidente estado de las cosas. El entorno real nunca dispuso de bordes perfilados, superficies nítidas o colores catalogados. Sólo bajo el ambiguo manto de la histórica objetividad hemos determinado un gran escenario acogedor, prolijo en detalles y espacioso, que ejerce la función de un mundo paralelo casi perfecto, a los ojos de sus principales actores.

martes, 28 de agosto de 2012

Blanconegro

Frank Stella. "More or Less". 1964


Cerrar filas de manera incondicional, dar por sentados los roles, resultan estrategias cercanas a la idolatría, acción que que conjuga difícilmente con el raciocinio, el empleo de la inteligencia, la valoración crítica de los hechos...

El colectivo social siempre termina demandando carnaza, firmemente enraizada en los fundamentos del populismo, una pulsión ciertamente bestial, de ésas que tendemos a ignorar cuando determinamos las características del reino animal. Y es en esta actitud donde se revelan las grandes contradicciones entre el demandante de justicia y el demandado y donde, por artes alevosamente ignoradas, los contendientes acaban equiparándose a un mismo nivel. Maniqueísmo interesado y ventajoso de la eterna condición de víctima frente al victimario.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Monday

Jim Jarmusch. "Dead Man". 1995

Avanza la embarcación, como un viejo transatlántico, cruzando el océano, repartiendo en simétricas bandas paralelas las procelosas aguas húmedas de una gran vaina, testimonios silentes del auténtico discurrir, alejándose del punto de partida o aproximándose al nuevo punto de partida. La lenta y suave discreción del puro devenir como un ruido sordo sobrecogedor, inefable.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Pandemia

Gustave Moreau. "L'Apparition". 1876


































En tiempos de crisis, de des-gobiernos conservadores (à droite et à gauche), incapaces, siempre aparecen charlatanes de feria, místicos de teletienda y populistas "revolucionarios" con trucos de magia decimonónicos. Las defensas bajas atraen innumerables parásitos oportunistas. Welcome to South America, Is-pain.

domingo, 29 de julio de 2012

In-hóspito

Antonio D. Resurrección. S/t. Julio 2012


























Esa luz gélida de las lámparas, frialdad palpable en todos y cada uno de los elementos del edificio, con el tiempo suspendido. Unos paramentos que nunca nos pertenecerán, porque todos están en tránsito. Así el recorrido nocturno de duermevela, siempre alerta al repiqueteo de una llamada imprevista, la lamentosa agonía de una réplica verbal. En la construcción repleta de leves sonidos, expectoraciones, humores, el insidioso olfato que revela la permanente guardia, los vidriosos ojos de la angustia que intentan mantenerse ante el anuncio de un nuevo alba, tediosa lucha contra el destino de manos ajadas por una naturaleza bastarda.

sábado, 28 de julio de 2012

Saudade




Radiohead




















Zola Jesus











  







Afrontar un festival con la rémora de un amor incondicional (Primavera Sound) resulta tarea ardua, difícilmente de resolver. El Optimus Alive Festival, más allá de la circunstancial oportunidad, se resumía en poder apreciar una de las mejores bandas de las últimas décadas, la formación de Oxford bien se merecía un bono, además de contemplar los restos de The Stone Roses o el, últimamente, ubicuo Robert Smith.

Snow Patrol no son valederos de más comentarios que aquellos que incluyen a una larga lista de formaciones en el rentable saco de la Colplaymanía. El viernes acometimos nuestra especial ruta con la pizpireta Santigold, más disco y negra: "GO!", "Freak Like Me", en su más amplio espectro, que en el total de su última entrega. Vitaminada y creíble en aquellas composiciones que beben de la propia fuente que en las mímesis literales de la inefable M.I.A. ("Big Mouth") o hasta Grimes ("Freak Like Me"). Perdida, a veces, entre la pesada coreografía de sus filiales compañeras, caballito aparte. Seguimos quedándonos con esa mixtura irresistible, equilibrada de pop y reggae como "Disparate Youth" o "This Isn't Our Parade". Llegamos a presenciar los últimos estertores de The Stone Roses, en un esperpéntico show que agrió, Ian Brown (la peor voz de la historia) mediante, el fascinante repertorio de su legado.
Zola Jesus ofreció un espectáculo irregular salpicado de accidentes en escena que deslucieron unas canciones incontestables en intensidad y profundidad. La juventud como rémora. Disfrutamos, por segunda vez, del energético espectáculo de Justice, la combinación perfecta de rock y electrónica al servicio de la diversión y abandonamos la fiesta para saldar deudas con Death in Vegas, demostrando que se puede regresar sin perder la dignidad ni la frescura, con clásicos metamorfoseados como "Aisha" o temas más recientes: "Witchdance", "Your Loft is My Acid".

Saber que habrás de enfrentarte a The Cure por segunda vez (en un lapso breve de tiempo) debe trastocar sicológicamente cualquier programación bien planteada. El sábado, el día más débil, fue consagrado a las medianerías, situación que propició una visión más relajada de las posibles ofertas. En este contexto, nos encandilaron Noah and The Whale (guapísimo y carismático cantante) que se empeñaron en preconizar que "Tonight's the Kind of Night". The Antlers, a ratos brillantes a ratos soporíferos, en la estela de unos Radiohead capitidisminuidos. El regreso de Tricky supo convencer sin saber, a día de hoy, en qué medida intervino su pasado, con temas repletos de energía rockera, actualizados a las demandas de los tiempos presentes. Ajeno a las necesarias dotes de mando, a fuerza de golpe de micro de pecho, entonó un mea culpa intoxicado, a veces patético y otras efectivo.
A continuación disfrutamos de algunos grandes éxitos de Robert Smith (The Cure), tiempo justo de espera para contemplar el funk electrónico de un dj. de lujo. Mr. James Murphy.

Día del señor, el apropiado para los actos ceremoniosos. Miles Kane abrió con un show lleno de brío contagioso, bien arropado por una legión de admiradores británicos, fue desgranando uno a uno sus pequeños grandes hits: "Rearrange", "Inhaler" o "First of My Kind". Warpaint repitieron la fórmula que se apoya en composiciones intimistas, líricas y afectivas desluciéndolas en el directo, algo insípido, distante. Sacrificamos a Hope Sandoval (Mazzy Star) en beneficio de unas necesitadas vitaminas musicales. Caribou se situaron en las antípodas de un concierto circunstancial, demostrando profesionalidad y potencialidad.
Y llegaron ellos, y el cielo se oscureció y, a pesar de que después The Kills sorprendieron a todos con un concierto antológico, esta vez sí, puesta en escena y continuidad sonora contundente, Radiohead fagocitaron cualquier atisbo musical en cincuenta kilómetros a la redonda. No se puede sonar mejor, ni se puede tener un repertorio tan rico y variado, tan intenso y tan dramático, orillando en las aguas de lo experimental, familiarizándose con la electrónica o regresando a las desnudas y elementales expresiones de sus primeros discos. Thom Yorke y el resto de la banda ejemplifican la posibilidad del éxito y de la coherencia estética, la progresión geométrica de la singularidad.

Optimus Alive Festival'12. Lisboa. Julio 2012.

domingo, 22 de julio de 2012

Bámbola


Lower Dens. "Brains". 2012

La mirada gastada como un cuchillo desdentado, sombras alargadas de una esperanza marchita aireada con los saludables rayos del estío. El compromiso a modo de reverberación espacial, sepultado debajo de un manto de turba siempre presto a salir a la superficie, a través de los indicadores de conciencia, ciertamente adormecidos, nunca del todo aniquilados. Travesía de largo recorrido, a veces extenuante por la promesa de un contrato a todas luces inalterable. 

jueves, 5 de julio de 2012

Antígeno 3















La caja del diablo. Comunicación audiovisual. 2012

El incombustible entusiasmo de Dj. ADR, con algunos sabios consejos para afrontar los avatares del estío de riesgo.

Your Love is Calling My Name

viernes, 22 de junio de 2012

Angst andaluz


























Lentejas los viernes. "Déjate de Disney". 2012
Diseño gráfico: Antonio D. Resurrección. La caja del diablo. 2012

La sustancia agridulce de los grandes perdedores que practican trayectorias-derivas en las angostas callejuelas andaluzas.

martes, 19 de junio de 2012

Frondoso



















Antonio D. Resurrección. S/t. 2011.

Como una melodía que se repite bajo los efectos anestésicos de los paraísos perdidos. Esa canción cantinela que se perpetúa en el fondo del cerebro, bajo la epidermis de una piel envejecida por el rencor, aquel que nunca se pudo lavar, aquel que nunca se pudo saldar. Un crescendo que se multiplica con el paso de los años, cuando volvemos la vista atrás y contemplamos un panorama de ruinas sepultadas por ese maremágnum de vegetación silvestre que pretende convertir en seductoramente romántico algo imposible de disfrazar. No existen lágrimas más amargas, por inútiles, que las vertidas con efecto retroactivo.

"Serpents in my mind
Trying to forgive your crimes
Everyone Changes in Time
I Hope he Changes this Time"


Sharon Van Etten. "Serpents". 2012

martes, 12 de junio de 2012

La cita


















The Hidden Love Songs Bross en Dirty Beaches











 I Break Horses
















The Rapture

Armados de una logística casi profesional, extraña, quizás, a otras necesidades domésticas, arribamos al PS'12 con la actitud de un peregrinaje anual embadurnado del dulce sabor de lo cotidiano, con la conciencia de la experiencia extraordinaria que se convierte en gratamente ordinaria.

En la jornada del jueves los imponderables fueron domeñados y la esperanzadora puesta de largo de Pegasvs sirvió de meeting point entre nuevas amistades con vocación de eternas. El grupo catalán es capaz de sintetizar todos los sonidos analógicos que quisiéramos desear para nuestras particulares producciones… Conscientes de lo que supone el concepto de pérdida multiplicado por cinco, decidimos prescindir de los prometedores Purity Ring y apostar por el vástago del legendario Ian Dury. Ese post-punk pop apenas macerado hizo que la tarde tornase prometedora con la presencia de propios y extraños. Unánime gratitud a Baxter Dury y su aplicada banda que supieron conectar a tan tempranas horas. Cayeron del otro lado de la balanza Peter Wolf Crier, poseedores de algunas canciones gratamente extrasensoriales y los aviesos  Field Music, en beneficio de un sólo tema de la música coyuntural de unos Friends que rozan peligrosamente el hype. No siempre se puede ganar.
Si existe algún hype unánimemente más inflado en los últimos meses ése se llama Grimes. La canadiense lo demostró en un verdadero festival del despropósito acústico y la puesta en escena, por llamarla de alguna manera, más bochornosa que se haya podido sufrir… Eso sí, aquellas "espontáneas" medias de encaje y bragas rojas al cielo se tornaron imborrables. Algo es algo. Lástima que no fueran de la protagonista, decididamente fuera de foco. Quizás mejor así.
Perdimos, de nuevo, a los cada vez más comerciales Death Cab for Cutie, extrañando aquellas maravillosas canciones pasajeras de un transatlántico que se hundió con los años. A favor, el lirismo retornador de Mazzy Star, con Hope Sandoval empequeñecida por el escenario y un sonido que propició la típica jaqueca post-viaje aéreo. "Fade on to you" funcionó como leve cauterizador aunque no definitivo… Vimos a Kindness en el ínterin de la migraña, generando anticuerpos ante tanto regreso a los noventas más prescindibles.
Después de reponer energías, sueño reparador inclusive, las expectativas de congraciarse con The XX resultaron tan altas como efímeras. La parquedad y lentitud de la materialización del repertorio, el flagrante delito de ir contra el público en "Crystalized", a sabiendas de que tu escenificación queda cuestionada, no hizo más que aumentar la animadversión de un respetable definitivamente derrotado ante la evidencia.
Y apareció Jason y la noche se tornó clara, cristalina y si a lo lejos sonaban cantos de sirenas por Franz Ferdinand pasados de bucle, el blues espacial sanador, regenerador de Spiritualized amortizó una noche de vaivenes musicales. Con el discazo "Sweet Heart Sweet Light" en las calles, fresco, potente, delicado y refinadamente pop, lleno de energía eléctrica, el legendario spaceman supo definir con precisión británica el camino que lleva desde el infierno de "Hey Jane" o "Mary" (caray, nombres femeninos) al flotar en un espacio de damas y caballeros. Las nanas lastimeras a la maniera "It's Too Late", el envolvente "Get What You Deserve", así como revisiones de unos cuantos clásicos al abrigo de un coro gospeliano que no dio crédito al ex abrupto del derribo de amplificadores, guitarra incluida, a modo de despedida de un concierto, por otro lado tremendamente centrado y vitalista.
Con el estilo que caracteriza a los que saben estar, decidimos poner broche final a la noche con semejante buen sabor de boca, escuchando en el recorrido a un John Talabot más accesible de lo habitual y ampliamente consensuado.

El viernes, repuestas las energías y el espíritu festivalero, decidimos ir en busca de un sol instigador, sufriendo por la banda catalana Cuchillo que estrenaban flamante nuevo disco, repleto de reseñas al rock progresivo andaluz y algún que otro tema con inconfundible estilo Brincos. De lo mejor y más prometedor del evento.
Mientras, en el San Miguel, Other Lives también hicieron méritos para dar esperanzas a un rock épico últimamente frecuentado por demasiadas bandas, con la objeción de la necesidad de una urgente madurez que despeje influencias demasiado evidentes. La elección, una vez más, obstaculizó disfrutar de Fasenuova, banda ejemplar a tenor de la paciente supervivencia en el proceloso y cada vez más contaminado mundo musical.
Cumplimos la cuota de revisión musical con The Chameleons, ajustados como un guante a un período de la música ahora reivindicados por muchos. Dirty Beaches pusieron el aceitoso contrapunto, retrotrayéndose unas cuantas décadas al rock y roll más turbio y elemental, algo parecido a un cruce posible entre David Lynch y Elvis Presley. En el ínterin, le dimos una vuelta al tan abigarrado como extremadamente clásico Rufus Wainwright, no cedimos a la posibilidad de la Faithfull en el Auditori y nos dirigimos al recoleto ATM para ver a los noveles I Break Horses que mantenían los déficit vocales, evidentes en el pasado Loop festival, aunque supieron crecer con esos ya reconocidos espléndidos temas. Sufrimos la pérdida y curiosidad de la puesta en escena de Lower Dens, una formación magnífica repleta de creaciones intensas, sabios mezcladores de la experimentalidad germana con el folk americano. En el mismo escenario aparecieron The War on Drugs, otro gran descubrimiento personal, en buena línea con esa, casi omnipresente, mixtura de Krautrock y las aguas tradicionales del rock americano, llámense Dylan, Springsteen. Una conjunción, a priori extraña e impredecible, se tornaba en manos de los de Philadelphia en un despliegue de canciones incontestables que hicieron disfrutar a los feligreses. Cada vez más grandes y positivamente expansivos.
The Cure, el gran monstruo del pop de las últimas décadas, sometieron al respetable a una tortura difícilmente calibrable en extensión, a pesar de los grandes clásicos de siempre, mezclando aquellas añorados principios oscuros con la ligereza de las producciones de media carrera y los prescindibles momentos más recientes. Generosidad y también tour de force como antítesis de la saludable digestión y disfrute.
A partir de ese empachoso viacrucis inabarcable, la noche se tornó juguetona y bailarina merced al buen hacer de The Drums, cada vez más engranados y efectivos, demostrando que los festivales están concebidos por y para su música, con un público entregado y abundantes temas poseídos del maravilloso espíritu pop. Hasta se atrevieron con su auto-denostado "Let's go Surfing", a sabiendas de que su prestigio está más que verificado. Las yuxtaposiciones cobraron a cuenta la épica de M83 y Death in Vegas, formación que ha sabido regresar, a pesar de muchos, con una dignidad envidiable y llena de vitalidad. Pero el decurso de los acontecimientos nos hizo olvidar aquellas bajas con el espléndido concierto de otra formación que ha regresado bajo la fuerza de los vientos mediante el sabio espíritu que conjuga disco, punk y rock. The Rapture ejecutaron un concierto imborrable, inenarrable. Nos hicieron bailar, nos hicieron vibrar, sentir y sobre todo, nos hicieron reír y soñar, más allá de las coyunturales asistencias embriagadoras, a expensas de Luke Jenner, maestro de ceremonias inspiradísimo.
Tras el subidón adrenalínico, decidimos cerrar la jornada, disfrutando de la esperpéntica comunión de esos dos bribones sudamericanos llamados Matías Aguayo y Rebolledo, envolviéndonos en su retórica lisérgica de ritmos que orillan en la cultura popular, los chistes fáciles y la electrónica más repetitiva, contemplando un amanecer bajo los ecos de cierta ceremonia inquietante ritual. La luz cegadora del día y el frescor marítimo como telón.

Al traspiés, dándole vueltas a un reloj exprimido, en la tarde del sábado corrimos hacia el Fòrum, presas de un horario excesivamente ajustado. Y apareció ella, horario vespertino, distante, irónica, díscola... armada de comentarios que invitaban poco a la comunión. Aquel "Tramp", epítome de lo que Sharon Von Etten puede dar de sí, nos cautivó, más allá de que las almas estuvieran rendidas de antemano. Lejos de aquel juego maniqueísta, "I'm Wrong", la víctima que se convierte en verdugo de su respetable, desgranó algunos de sus trucos de magia dotados de una seguridad y templanza digna de elogios. La siguiente cita, unos prometedores Autumn Comets bajo el escenario Mint de los que destacaba ese extraordinario bajista llamado Mario Pérez. Convencidos de que era la mejor hora para disfrutar de Jota, iniciamos la fatigosa excursión hasta el escenario Mini y si el día anterior lo vimos dando tumbos delante de las embarcaciones, esta vez se nos mostraba entero y efectivo. Desechando esos resabios a lo Kiko Veneno que nos bajan la libido, el Grupo de Expertos apuntan maneras sureñas, en su más amplia acepción, con letras imbuidas de lo doméstico sumamente resultonas. Cuando la idiosincrasia andaluza conjuga con los clásicos anatemas planeteros, los resultados rozan lo sobresaliente, como en la inefable "Misionero de dios". Hasta tal punto fue el cautiverio que llegamos tarde a la puesta en directo del nuevo disco de Atlas Sound, viacrucis mediante. Al parecer estuvo disfrutable y dicharachero.
De nuevo, desde las antípodas escénicas, otro traslado forzoso hasta el maldito escenario Mini, donde Beach House confirmaron su buen estado musical, que no anímico, con un aforo repleto, a pesar de que su dream pop no resulte, en un a priori prejuicioso, el más indicado para un festival. Y aparecieron "Norway", "Lazuli"… haciéndonos flotar en una nube de melancolía azucarada que se prolongó en el resto de su praxis.
Volvimos a cruzar el Mississippi para disfrutar de Chromatics, primos carnales de Beach House, aunque dotados de un repertorio más ecléctico que el de los de Baltimore, un arma de doble filo que si despista algo en el disco, por variedad y extensión, se torna más comprensible y entera en el directo. Dos versiones de Kate Bush y Neil Young a modo de epílogo.
Perdimos la cuenta de las veces del camino recorrido. En ese perverso juego entre el escenario Pitchfork y el Mini, visita obligada a Yo la Tengo, a pesar de que siempre nos dejan la sensación de que el exceso de distorsión aplana un repertorio mucho más rico y variado. Esos medios tiempos, reivindicados en cada encuentro, que tienen la insensatez de obviar deliberadamente. Como si el nivel de decibelios determinara la calidad.
Un poco anestesiados por un concierto sordo y las numerosas travesías trans-escenari, acudimos al Justice Live con la necesidad imperiosa de pasarlo bien. Y eso fue lo que ocurrió. Estos dos franceses saben cómo encandilar al público, con una puesta en escena incontestable, paradigma de todos los clichés imaginables del mundo del rock. Ese teatro postmoderno hiperbailable, al mismo tiempo irónico y creíble, reactivó sobremanera una velada que venía excesivamente discreta y gris para ser la noche señera del festival.
Saldadas las cuentas con The Drums, Beach House y alguna que otra banda sacrificada en anteriores convocatorias, nos dirigimos al ATP con la oscura intención de disfrutar de la pinchada, broche apocalíptico, de Dj. Coco. Conjunción de hits elegantes y sabios con confetti y serpentina a modo de adiós. Haciéndonos olvidar de Washed Out o Neon Indian, gastando los últimos cartuchos de un festival del que nos cuesta despedirnos y al que echamos mucho de menos los once meses restantes.

Primavera Sound'12. Barcelona. Mayo-junio 2012.

martes, 5 de junio de 2012

"Mareo" verde




















Y vengan eslóganes trillados, y vengan lacios lacitos y camisetas verdes (para solaz de las empresas de merchandising que se están poniendo las botas a rebufo de la estulticia) y vengan talleres y cartelitos, en petit comité, para que la sociedad termine de entender y los políticos acaben rectificando (dentro risas)… Muy formativo e instructivo todo…
Una suerte de inconsciente placebo ante la gravedad de los acontecimientos, parálisis cerebral que merecería que el colectivo de docentes viese reducidas (más) sus nónimas en proporcional a su capacidad de "reacción".
Verde laxitud antes que esperanza. Qué "educación" más triste, pusilánime y cobarde.

martes, 29 de mayo de 2012

Doméstico



















Antonio D. Resurrección. S/t. 2011

La condición de lo familiar, estado aparentemente irreversible que, precisamente por este hecho, se resuelve difícil de aprehender, autogenera una dinámica engañosamente conciliadora. Adormece los sentidos y facilita que las defensas se tornen más vulnerables a los imponderables del destino.

lunes, 14 de mayo de 2012

Hipnagógica

















Antonio D. Resurrección. S/t. 2011 

En ese correr se escapaba la vida, en ese correr manteníamos el pulso vital, en ese distanciamiento alcanzábamos cierta separación del firmamento, respirando un aire más limpio si cabe, henchidos de un egoísmo saludable, anestesiando el rumor de lo cotidiano con perspectivas impredecibles, una permanente egresión, ajenos al deambular prosaico de la gran masa... En ese correr lo perdimos y lo ganamos todo.

jueves, 10 de mayo de 2012

Las sierpes





















Jean-Luc Godard. "Week-end". 1967

En la creencia de que contemplando los errores de los demás medramos, al amparo de la complicidad de terceros, existe un crecimiento impostando, esclerótico, falto de la suficiente energía como para ser creíble, por uno mismo, por extensión, por los otros. La confianza en hábitos viciados de un ritmo especular que permite pocas concesiones a la autenticidad, forja la leyenda de presuntas personalidades que serpentean el sustrato elemental autorreflexivo, el verdadero elixir de la autenticidad.

viernes, 4 de mayo de 2012

Antígeno 2














La caja del diablo. Comunicación audiovisual. 2012

La reincidencia como epítome de la condición vehemente. First of my Kind

miércoles, 25 de abril de 2012

Tres

















Antonio D. Resurrección. S/t. 2012

Ahí están, las tres luces, como permanente referencia para viajantes desorientados. Entes marítimos acostumbrados a recibir embarcaciones a la deriva, última escala de itinerarios trazados con el pulso firme de la vehemencia...
Tres focos que cumplen el axioma de la tríada, el triángulo divino que inscribe al círculo vicioso, contaminado de las situaciones bucle, aquella añoranza utópica de Agrippa metamorfoseada en tres halos lumínicos conciliadores, con una miríada de sueños apenas esbozados, el ensayo previo a la experiencia in-consciente de la realidad. Las aspiraciones nunca tuvieron mejor escolta.

jueves, 19 de abril de 2012

Devaluado





















Dziga Vértov. "El hombre de la cámara". 1929

Apenas concluye la decepción comienza la post-decepción, el espíritu desabrido de una revolución descafeinada que pierde aliento en cada manifestación, en cada estadio de voluntad enmascarada. Progresión geométrica de pragmático escepticismo, trasunto proporcional a las mermadas energías adscritas a una transparente ilusión.

jueves, 12 de abril de 2012

La noche oscura




























Antonio D. Resurrección. "_m_r _st_v_l". 20 x 20 cm. 2012

Comienzan las jornadas de grandes contrastes, mediodías prometedores y tardes apocalípticas, tormentosas que auguran noches agitadas, permanente vigilia. Donde los sueños, esas planificaciones de una posteridad cada vez menos previsible, más indeterminada, contaminan los cuerpos adormecidos por un invierno parco en expectativas...
Vuelven los días de miradas borrosas y cansancio visual, edulcorados con el ebrio fármaco social, el complemento vitamínico de las mangas cortas y las minifaldas de vértigo, un angst post-Pascua que paradójicamente remite a la resurrección de los cuerpos, la realimentación de una sana esperanza metamorfoseada en líneas por trazar.